Castellano Galego
Con este grito de guerra habría que recibir a los turistas en Vigo, ya que con tanto agujero, zanja, valla,... parece que se esté buscando a algún antepasado paleolítico de Wally y que por eso hay que cavar y cavar con la esperanza de poder encontrarlo.
Paseas por el la zona del Calvario y parece que ha venido una riada que se ha llevado todo por delante dejando unicamente a su paso el lodo.
En los días de lluvia es maravilloso tener que atravesar alguna de las bocacalles que comunican Urzaiz con la calle Genaro de la fuente ya que
es como una de esas pruebas extremas que gustan en la tele. Mientras luchas con el paraguas para taparte y aferras las bolsas de la compra, caminas al borde del precipio de los socabones mientras rezas porque nadie venga en sentido contrario ya que con la estrechez del paso hay que echar a cara o cruz quien pasa y quien espera o bien decides tirarte directamente al precipicio del socabón, eso si no tienes directamente que atravesar el lodazal y mientras haces equilibrios para evitar el resbalón y no terminar como cochinito enbarrado, saludas a los obreros mientras esquivas, vallas y maquinaria haciendo eslalong como experto esquiador.
Pero no crean, no solo los afortunados del Calvario disfrutamos de esas magnificas experiencias sino que otras zonas de la ciudad (ejemplo, Garcia Barbón) disponen de ese gran entretenimiento para grandes y pequeños, que hace la delicia de cualquier jubilado que se precie.
¿Para que se iban a planificar las autoridades las obras de manera escalonada? ¡quita, quita, que somos gallegos de pura cepa y que podemos con todo!.
Muchos se consuelan y dicen, "Ohhh, es por el bien de la ciudad y pronto se terminaran" . Por mi experiencia de viguesa de pura cepa, Vigo es una obra perpetua. Cuando por fin parece que terminan y pasan unas semanas, confiando en poder por fin disfrutar de las vistas sin vallas, zanjas y ruido de maquinaria, ¡zas, aparecen como por arte de magia nuevos obreros que se ponen a levantar una acera que acababan de colocar hace dos días!. Por ende, no todas las obras han sido, desde mi punto de vista, ni necesarias, ni han sido bien planificadas o consensuadas con lo que, o se han terminado cambiando, o se han tenido que modificar en poco tiempo (con la consiguiente pérdida que han sufrido las arcas municipales y, por tanto, del bolsillo del ciudadano que es al fin y al cabo los que están pagando los errores y equivocaciones de los político y gestores).
¿Que hacen falta obras? pues si, hacen falta, ¿Que hay que mejorar los servicios y que para ello es necesario hacer obras?, pues si. Ahora que antes de actuar hay que planificar, escalonar las cosas y evitar tener que abrir tres veces una calle para colocar tres tuberias o cableados distintos en un periodo inferior a tres años.
Quizá algún día consiga, ¡por fin!, ver Vigo libre de obras y ruidos, pero ya empiezo a dudarlo, parece que es algo intrínseco a la propia ciudad. Al menos, espero que sea por el bien de todos y no de unos pocos.